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USGS reubica el epicentro del sismo en La Guaira, Delcy Rodríguez busca tribunal especial y Hormuz sigue casi paralizado

Fecha: 28/07/2026

USGS actualiza ubicación del epicentro del terremoto del 24 de junio

El Servicio Geológico de Estados Unidos actualizó la información técnica sobre el terremoto de magnitud 7,5 registrado el pasado 24 de junio de 2026 en Venezuela y modificó la ubicación estimada de su epicentro, que ahora sitúa a 17 kilómetros al oeste de Katia Lamar, estado La Guaira.

La nueva evaluación del organismo estadounidense ubica el epicentro del sismo principal en las coordenadas 10.622 grados de latitud norte y 67.194 grados de longitud oeste, con una profundidad de 10 kilómetros. El evento ocurrió a las 22:05:03 UTC, es decir, las 6:05:03 p.m. hora de Venezuela.

La actualización representa un cambio respecto a las primeras estimaciones, que ubicaban los dos terremotos que conformaron el doblete sísmico del 24 de junio en la zona de Yaracuy.

Delcy Rodríguez solicita jurisdicción especial para litigios civiles

La encargada de la presidencia, Delcy Rodríguez, informó que solicitó al Tribunal Supremo de Justicia la creación de una jurisdicción especial para tramitar de forma expedita los asuntos civiles derivados de los daños ocasionados por el doble terremoto del 24 de junio, con el objetivo de garantizar la seguridad jurídica de las familias afectadas.

Hormuz sigue casi paralizado pese a hablar de reapertura

El estrecho de Hormuz sigue muy lejos de recuperar la normalidad. Aunque Irán y Omán negocian su reapertura, el tráfico marítimo permanece en mínimos históricos, con menos de 10 buques diarios y un uso creciente de rutas a oscuras para reducir riesgos. La desconfianza de navieras y aseguradoras mantiene paralizada una de las rutas energéticas más importantes del mundo.

Escuchemos seguidamente la explicación que nos ofrece Julio Augusto López con su acostumbrado análisis editorial desde las oficinas del Daily Journal en Washington D.C.

El estrecho de Hormuz continúa muy por debajo de su actividad normal pese a las negociaciones en curso entre Irán y Omán para reactivar el tráfico naval.

Durante el fin de semana, menos de 10 buques diarios atravesaron el paso marítimo, según datos citados por Reuters, y varios de ellos navegaron con el sistema de identificación automática (AIS) apagado, lo que indica que armadores y operadores siguen considerando la zona de alto riesgo. Se trata de una caída sostenida y cada vez más oscura. El fenómeno no es nuevo, pero se ha agravado semana tras semana.

Según Lloyd’s List Intelligence, entre el 13 y el 19 de julio los tránsitos de buques sin vínculo con Irán cayeron a apenas 25, frente a los 108 de la semana anterior, mientras que el tráfico entrante se desplomó a solo ocho embarcaciones. En términos interanuales, el volumen total de tráfico se ubica alrededor de un 90% por debajo de lo habitual.

El ocultamiento deliberado de los buques

Lo más revelador es el ocultamiento deliberado de los buques. Casi el 70% de los tránsitos de petroleros observados la semana pasada se realizaron a oscuras, con el AIS desconectado, frente al 55% de la semana previa y apenas el 42% dos semanas atrás.

La ruta sur respaldada por Estados Unidos, que bordea la costa de Omán, prácticamente ha dejado de usarse de forma rastreable. Ningún buque de más de 10.000 toneladas de peso muerto la ha transitado con el AIS encendido desde el 7 de julio, aunque se cree que al menos un par de embarcaciones la cruzaron de forma encubierta.

De 130 buques diarios a un puñado

El contraste con la situación previa a la guerra es contundente. Antes del conflicto, cerca de 130 buques transitaban a diario por Hormuz, corredor por el que normalmente circula alrededor de una cuarta parte del petróleo comercializado a nivel mundial. El miércoles pasado apenas se registraron cinco cruces, frente a los 45 del lunes anterior, según Lloyd’s List Intelligence.

Analistas citados por National Security Journal ya proyectan que el precio del Brent podría escalar entre 10 y 15 dólares adicionales de cara al verano si la situación no se revierte.

Un ejecutivo de la naviera griega Maersk describió a CBS News el temor generalizado entre las tripulaciones: aseguró que armadores, operadores y marinos no sienten la seguridad necesaria para completar el trayecto, y advirtió que el mismo fenómeno de parálisis ya se repite en el estrecho de Bab el-Mandeb, en el Mar Rojo.

Confianza rota tras el colapso de la tregua

La abrupta caída del tráfico revierte los avances logrados durante el breve periodo en que estuvo vigente el memorando de entendimiento entre Estados Unidos e Irán, firmado en junio. El Centro Conjunto de Información Marítima, con sede en Baréin —una alianza militar que incluye a Estados Unidos— confirmó que el tráfico comercial cayó a su nivel más bajo de las últimas tres semanas en plena escalada de los ataques iraníes.

Con todo, el tráfico vinculado directamente a Irán ha demostrado mayor resiliencia que el resto. Lloyd’s List registró 21 tránsitos de buques con nexo iraní la semana pasada, frente a 31 la anterior, pese a los renovados esfuerzos de Washington por restringir el comercio marítimo de Teherán. Mientras tanto, un reducido número de petroleros de la llamada “flota en la sombra”, no sancionados, continúa siendo fletado para sacar del Golfo los barriles que sí cumplen con las regulaciones internacionales.

El contexto de las negociaciones

Esta persistente parálisis es precisamente el telón de fondo de las conversaciones que Irán y Omán mantienen esta semana en Teherán para reabrir el paso central del estrecho, una vía prácticamente evitada desde el inicio del conflicto a fines de febrero.

Hasta que ese acuerdo no se traduzca en garantías reales de seguridad, la desconfianza de armadores y aseguradoras seguirá manteniendo a Hormuz muy lejos de su capacidad habitual.