Fecha: 29/07/2026
El centro de refinación de Paraguaná, en el occidente de Venezuela, llegó a simbolizar la riqueza petrolera del país y su ambición de transformar sus vastas reservas de crudo en combustibles e ingresos por exportación. Pero actualmente el complejo, con capacidad para procesar 955.000 barriles por día de crudo, ubicado en el estado Falcón, opera a una fracción de su potencial.
El declive se ha gestado durante décadas.
La crisis venezolana suele explicarse a través de indicadores económicos, disputas geopolíticas o calendarios electorales. Sin embargo, su dimensión más compleja y paralizante no habita en las instituciones destruidas, sino en la psique de una sociedad atrapada en una encrucijada accidental.
Tres líderes y un tablero convulso
En Washington, las agendas de Zelensky y Netanyahu se cruzan bajo las sombras de un cambio de era impulsado por Trump. Entre la guerra en Ucrania y la escalada en Medio Oriente, el reordenamiento de las prioridades de la Casa Blanca obliga a redefinir el mapa de las alianzas estratégicas globales.
Vamos a nuestro editorial de este día con el doctor Juan Barreto.
Buenas tardes, les habla Juan Barreto, director para Venezuela y América Latina del Daily Journal.
“¡Bochinche, bochinche!”, gritó Francisco de Miranda cuando un grupo de patriotas lo entregó a los españoles para lograr un armisticio de paz.
¿Qué pensará hoy el tío Sam, el tutor de Venezuela, cuando ve que un grupo de exaltados manifestantes queman banderas norteamericanas y patean los rostros de Donald Trump y del secretario de Estado Marco Rubio? ¿Qué pensará el tío Sam cuando un grupo de manifestantes exaltados de la oposición se va hasta el Hotel Marriott, lugar donde residen decenas de norteamericanos vinculados a la embajada de los Estados Unidos y el propio John Barrett, encargado de negocios, para exigirle elecciones ya en Venezuela?
Caramba, el tío Sam, tutor de los bandos encontrados en el conflicto venezolano, debe estar decepcionado. Pareciera que ninguno de los que gobierna a estos sectores amarra a sus locos. Los bandos están desatados, los polarizados ahora se autopolarizan, salen a las calles y no saben a quién denunciar.
La derecha se convierte en antiimperialista y Mario Silva coincide con el dirigente Patiño, vinculado a María Corina Machado. Escenario de contradicciones internas dentro de los polarizados: fracturas, golpes leves, heridas que pueden cicatrizar. ¿O se trata de una ruptura?
Parece que el terremoto no solo fue geológico, sino también político. Se le movió el piso a todo el mundo.
El gobierno pasa por una mala hora. No sabe cómo tramitar el conflicto porque hasta hace días dudar era traición. Y ahora no solo en su interior salen personas que dudan, sino que vociferan y acusan al gobierno.
Mientras tanto, a María Corina no le va mejor. Después de la reunión con los partidos tradicionales de la plataforma unitaria llevada a cabo en Panamá, le salió contestona a una fracción, y Primero Justicia, junto con Voluntad Popular, se revelan, se cuadran con Marco Rubio y se reúnen este fin de semana con Jorge Rodríguez para llegar a un acuerdo donde la propia María Corina Machado ha admitido no ha sido ni consultada ni incorporada.
Antes decían: “Con la ayuda de nuestros aliados estratégicos lograremos el cambio.” Ahora dicen: “Lo vamos a lograr solo con nuestras propias manos.” El gobierno decía “por ahora”; ahora dice “mientras tanto”.